En "Ante todo la verdad", nuestro compromiso es desentrañar los hechos con claridad y valentía, sin importar cuán incómodos sean. Hoy, 26 de octubre de 2025, Ecuador vive un momento crítico que mezcla avances, contradicciones y tensiones profundas. El panorama noticioso refleja un país en ebullición, donde las promesas de seguridad, desarrollo económico y estabilidad política chocan con realidades complejas y cuestionamientos inevitables.
El presidente Daniel Noboa ha tomado el centro del
escenario, celebrando el rol de la Policía y las Fuerzas Armadas durante el
reciente paro nacional, mientras promete mano dura contra la delincuencia en su
segunda gestión. Su anuncio de reducir gradualmente el precio del diésel y
compensar a miles de conductores afectados por la eliminación de subsidios a la
gasolina busca calmar las aguas tras protestas que han sacudido al país. Sin
embargo, la suspensión del decreto para una Asamblea Constituyente por parte de
la Corte Constitucional evidencia un choque de poderes que pone en jaque sus
ambiciones reformistas. ¿Es esta confrontación un intento de fortalecer la
democracia o un paso hacia la polarización?
En el frente de seguridad, la detención de 14
personas tras la matanza en Guayaquil, que dejó 22 muertos, y las acciones conjuntas
con Perú y Brasil contra el crimen en la Amazonía son pasos esperanzadores.
Pero las críticas en redes sociales, especialmente en X, señalan que el
narcotráfico sigue infiltrado en sectores clave como los puertos bananeros, y
las masacres carcelarias, aunque minimizadas por Noboa, persisten como heridas
abiertas. ¿Puede un discurso de "no tregua" contra la delincuencia
sostenerse cuando las cárceles y los puertos parecen escapar al control
estatal?
Económicamente, hay luces y sombras. Las inversiones
europeas de $150 millones anuales, con proyecciones de alcanzar los $500
millones, y la llegada del 5G, aunque tardía, son señales de modernización. Sin
embargo, la venta de la filial de Telefónica por $330 millones refleja la
salida de grandes jugadores del mercado, lo que genera dudas sobre la confianza
en el largo plazo. Socialmente, el esfuerzo del Registro Civil por entregar más
de 21.500 cédulas en un día muestra compromiso, pero el regreso de mascarillas
en colegios por brotes de tosferina y fiebre amarilla nos recuerda que la salud
pública sigue siendo vulnerable.
En el ámbito cultural, el Festival de Teatro y
Danza de Quito y el concierto de la soprano María Isabel Albuja son un bálsamo
para el espíritu nacional, aunque el fallecimiento de "la Grande del
Ecuador" deja un vacío profundo. En deportes, la preocupación por perder
talentos como Jeremy Arévalo a selecciones extranjeras y las bajas en el equipo
clasificatorio al Mundial reflejan la urgencia de fortalecer el proyecto
deportivo nacional.
Ecuador está en una encrucijada. Las acciones de
Noboa buscan proyectar control y progreso, pero las tensiones con el Poder
Judicial, los persistentes problemas de seguridad y las demandas sociales
sugieren que el camino no será fácil. En este contexto, la verdad no puede ser
un lujo, sino una obligación. Los ciudadanos merecen respuestas claras y
líderes dispuestos a rendir cuentas.
A todo esto, nos planteamos tres preguntas:
- ¿Cómo
garantizará el gobierno de Noboa que la lucha contra el narcotráfico no se
quede en operativos mediáticos, mientras los puertos y cárceles siguen
siendo puntos críticos?
- ¿Es
la confrontación con la Corte Constitucional un intento genuino de
reformar el sistema o una estrategia para consolidar poder?
- ¿Qué
medidas concretas se están tomando para evitar la fuga de talentos
deportivos y culturales, cuando el país necesita símbolos de orgullo
nacional?
La verdad, en tiempos de crisis, es un faro que
ilumina pero también quema. Ecuador necesita líderes que no solo hablen de
cambio, sino que lo construyan con transparencia y resultados. La ciudadanía,
más que nunca, debe exigir que las promesas no se queden en titulares. (O)

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