Pero Jesús no entró como un conquistador militar.
Entró en humildad, con un corazón dispuesto a entregar su vida por amor a ti y
a mí. No venía a tomar un trono de poder, sino a establecer un Reino eterno en
los corazones de los que creen.
¿Y tú? Hoy Jesús también se acerca a tu vida. No viene
forzando su entrada. Viene con misericordia, con los brazos abiertos,
ofreciéndote perdón, paz, y una vida nueva. Él es el Rey que trae salvación,
pero necesita ser recibido no solo con palabras, sino con el corazón.
Así como Jerusalén tuvo su momento para decir “sí” al
Rey, hoy tú tienes el tuyo. No dejes pasar la oportunidad de recibir al que
vino a dar su vida por ti. Que no sea solo una emoción del momento, como fue
para muchos en aquella multitud, sino una decisión de fe y entrega.
Jesús te llama. ¿Estás dispuesto a abrirle la puerta
de tu corazón?
“He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre un
asna.” (Mateo 21:5)
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él...” (Apocalipsis 3:20)
Hoy es el día. ¡Recíbelo con gozo! Hosanna, el
Salvador ha venido. Y ha venido por ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario